Era una soleada mañana de abril. Desde la "Cuesta de la Pasana", se
divisaba el amarillo de los "jamargos" de los olivares y los campos de
grano, a los pies de Torafe. Pedro, que empezaba a escribir poesía, había
quedado con Pablo, un poeta ya consagrado, en su huerto para
hablar de poesía.
Se saludaron y, apenas habían llegado al primer caballón, cuando Pablo se
detuvo ante una hierba de casi medio metro de altura.
- ¿Conoces ese yerbajo? -preguntó Pedro.
- Es un bledo- respondió Pablo.
- Para mí, no deja de ser una mala yerba, como cualquier otra.
- Ven, acércate y observa. Mira su inflorescencia -indicó Pablo, señalándola:
terminal, densa, recia. Si uno la mira más de cerca -y diciendo
esto, se hincó de rodilllas, mientras empezó a escudriñarla con las manos-:
se aprecia que está formada por cientgos de diminutas florecillas
verdosas, por encima de estas hojas ovaladas, de una largo pecíolo.
- ¿ Qué es el pecíolo?
- Este cabito que une la lámina de la hoja al tallo -respondió Pablo,
recorriéndolo con la mano.
E incorporándose, se dirgió hacia otra planta, casi el doble de alta, situada a
unos dos pasos escasos, de donde se encontraban y,
señalándola con el dedo índice de la mano derecha, dijo:
- Esta es una romanza. ¿Te parecen las dos iguales?
- No.
- Basta con echar un vistazo a su aspecto para apreciar algunas diferencias.
Su larga inflorescencia, erecta es muy diferente de la del bledo.
También sus hojas alargadas y lanceoladas, de márgenes crespos son
diferentes.
- ¿Qué quiere decir "crespo"?
- Retorcido.
- Ignoraba que fueras un entendido en plantas.
- No soy ningún experto. Estoy muy lejos de eso. Me ejercito en la
observación de las características de los seres vivos, no sólo porque me
gusta sino porque, además, es útil para escribir poesía, al menos, tal como
yo la entiendo. Trato de prestar la máxima atención al mundo que
me rodea para hacer descripciones exactas.
Mientras tanto, no paraba de oírse el persistente, rápido y repetido "¡tic-
tic....!" del petirrojo.
- ¿Oyes el trino del chichipán?.
- ¿Qué pajarillo es ese?.
- El petirrojo, el que tiene en el pecho una gran mancha de un vivo color
naranja. Tienes que conocerlo; es muy abundante por aquí.
- Si, alguna vez lo he visto, recogiendo aceituna. ¿Dónde está?
- No, lo veo. Pero el canto viene de la higuera.
Y Pedro miró hacia el árbol.
- Mira esta corregüela -dijo Pablo, señalándola la hierba rastrera con la
punta del pie derecho-. ¿La reconoces?.
- Esta es conocida por todo el mundo.
- Todo el mundo relacionado con el mundo rural la conoce por sus grandes
flores atrompetadas. Ésta tiene las flores rosas, pero hay otros
individuos que las tienen blancas. Todas estas plantas, como ves, se crían
en los huertos. Por eso los botánicos las llaman arvenses. Las
plantas no se crían en cualquier sitio. Tienen sus hábitats. Si queremos
buscar "Epipactis" tenemos que ir a un quejigar con arces de la sierra
de las Cuatro Villas.
- ¿Y qué es un epi...qué?.
- Un Epipactis es una orquídea salvaje que se encuentra en nuestras sierras.
- No la conozco.
- No es fácil de ver.
- Una orquídea es una planta más bonita que éstas.
- Para mí, todo ser vivo es objeto poético. La poesía es un arte, en el arte
interviene el goce estético y la estética no es cuestión de gustos sino
de belleza. Basta comprender que cualquier planta -por ejemplo esta
verdulaga -dijo, señalando con el dedo una planta rastrera de tallo rojizo y
carnoso y hojas verdes también carnosoas, que se extendía por el cibanto
del cantón- lo mismo que el chichipán, posado sobre la rama de
higuera, o esta mariquita que pasa volando en este instante, está viva para
ver su belleza.
- Nunca lo había visto de ese modo.
- Además, al ver que cada ser vivo está en hábitat que debe de estar, se
comprende que toda la naturaleza guarda un orden natural.
- Sí, debe de ser por eso que para los antiguos nipones todo lo natural era
sagrado, según he leído, en alguna parte.
- A propósito, ¿sabías que los antiguos chinos tomaron el orden natural
como modelo para construir un orden humano?.
- No, no lo sabía.
- Pues sí, organizaban su vida segùn el principio del "Yin" y el "Yang".
- Conozco esos conceptos. Yin significa umbría y Yang, solana.
- Así es. Pero también significan femenino y masculino, respectivamente. Y
en ello se fundamentaba la división por sexos de la vida
campesina. Las estaciones cálidas, secas y soleadas -primavera y verano-
son yang y correspondían al períod de mayor actividad para los
hombres, que trabajaban los campos y viviían en ellos, en viviendas
provisionales. Una vez recogida y almacenada la cosecha, regresaban a
sus aldeas, para pasar en casa las estaciones frías, húmedas y oscuras -
otoño e invierno, ya que durante ese período la tierra, sacralizada, no
podía ser profranada por la azada. Y este período de reposo para el hombre
coincidía con la máxima actividad para la mujer, dedicada a hilar
y tejer, para confeccionar las ropas del año siguiente. Así la actividad de
hombres y mueres no sólo se producía en épicas diferentes sino
también en lugares diferentes.
Mientras escuchaba, Pedro tenía la vista fija en una "limonera" posada sobre
la inflorescencia violácea del cardo borriquero.
- Igualmene -prosiguó explicando Pablo-, hombres y mujeres se reunían dos
veces al año: una en primavera para los emparejamientos y otra
en otoño, tras la cosecha, para las bodas.
- ¿Y por qué?.
- En primavera, mediante un rito se desacralizaga la tierra para poder
labrarla y era cuando los jóvenes se reunían en la montaña: ellos, en la
solana, en la orilla norte del río y ellas en la umbría, en la orilla sur. E
intercambiaban cantos de amor para formar parejas. Se consideraba que
llamaban ellos y respondían ellas. La unión sexual tenía lugar en el bosque.
Luego, se separaban para las labores agrícolas del verano y, tras la
cosecha, se volvían a ver, en grandes banquetes que celebraban la cosecha
y las nupcias. Entonces, eran ellas las que llamaban y ellos los
que respondían.
- Bonita historia. Tras este encuentro, ahora contemplo el mundo y concibo
la poesía de otra manera. Y ambos me resultan más placenteros.
viernes, 30 de noviembre de 2007
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