Una imagen…
Algo así como una calle. A oscuras. Sólo una farola.
Suelo viejo, gris. Agua entre las piedras, piedras en los zapatos. Tres, cuatro, seis
zapatos.
También líneas rectas. Casas, ventanas, todas rectas. Y una barandilla. Esta curva y
brillante. Curva como dos ruedas, como gotas.
Sí, también gotas. En barandilla, en sombreros, en hombros, y en zapatos. Zapatos con
piedras, claro.
Y al final todo blanco.
El olor…
A tierra húmeda, caucho, caucho y tierra.
Olor a frío, a tiempo, a historia, batalla y sangre.
Profundo olor a viejo. Libros, polvo, chocolate, tabaco. Todo viejo.
Ahora huele…ahora no huele.
Y el tacto…
Frío en la cara, en las manos. Sobretodo en las manos.
En seguida la pared. Fría también, húmeda y arenosa. Arenosas también ahora las
manos.
Después piedra, agua, acero y sangre.
Después cuerpo y piedra
Después nada.
El sonido…
Primero bajito.
El chirrido de pedales con los pies, silbidos de viento entre las ruedas.
Golpe de las gotas en el suelo, en la piedras, en los hombros, en las ruedas y zapatos.
Después alto.
Un grito por la izquierda, el freno y después metal contra piedra. Y hueso contra piedra.
Y luego nada, silencio.
…miedo, vida, alegría, Sara, descanso...
viernes, 30 de noviembre de 2007
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