lunes, 26 de noviembre de 2007

FUEGO EN EL INFIERNO. Escrito por: Belizer.

Me llamo Lucas y todo termino, no, empezó cuando, encontré, mi homónimo entre las llamas se llamaba Carla. Todo parecía diferente, cuando ella me señalaba el camino, todavía no sabia a donde me dirigía. Pero creía saber lo que podía esperar de ella, talento como tahúr no parecía tener.
Pero entre la vorágine de lenguas viperinas y de sobra envenenadas, ella era la mejor. Tiraba los dados al compás de la imperativa llamada de los crupieres del club.
Ganaban cuando los demás perdían, siempre he sido de aquellos que miran la botella medio llena nunca medio vacía, mi corazón palpitaba a la orden de mi jefe mi trabajo era cazarla, y mi baja actitud era como fuego en el infierno.
Sigilosa entre las sombras, caminaba tan despacio que me hacia pensar que la suma
De sus curvas y medidas era solo un juego calculado una cifra infinitamente perfecta
Reflejaba, la inconmensurable cualidad de cortejar hasta las fieras más bravas. Ella era como un felino que examinaba su presa, yo como el ave de cetrería que actuaba para su señor, sin embargo nunca un ave, pudo cazar piezas tan grandes y similares a esa estampa casi figurada.
Tracé un plan sobre la mesa , mi jefe me condecoro con el mayor honor , hacerla desaparecer.Una noche antes ,mi mente atravesaba alguna de sus grandes dudas , a este cazador la presa ,minuto tras minuto se le hacia demasiado grande, el verso descompasado de un poeta sin ley surgía de mi descarnada alma , a nadie le interesaba mas que a mi ,presa de Mefistófeles ,que duro destino, culpable de vivir por encima de otros y por debajo de otros muchos era su condena.
Vivir donde se trazaba la tragica suerte de los infieles era la mía.
Era tan fácil pensar, que todo seria como aquella vez.
La única vez, en que dude de mi suerte, fue cuando a duras penas, regrese de la muerte tras una paliza, por apostar en el hipódromo. En esos días el rey de los infieles, me ofreció un sonado trato, entregar mi alma y trabajar para el, hasta canjearla por el alma de mi enamorada, mi amor verdadero a cambio de mi libertad. A expensas de mi corazón, de sobra poco virtuoso, acepte el trato, mientras, me cercioraba que aquel contrato a sangre y fuego, contara con los preceptos de mi libertad, y las condiciones de mi actual dueño.
Réquiem para un amor que todavía no había empezado, ¿valdría la pena arriesgar tanto por tan poco?
Me acerque a Carla de forma sibilina, me presente como un publicista divorciado que buscaba fortuna. Ella me examino con sus vivarachos ojos negros, y me contesto: estas solo, yo soy informática me dedico a apostar mi suerte, ¿tu también te la juegas?
-A lo que conteste: A menudo, me gustan los problemas.
-También me gustan las chicas valientes como tu.
Aborte mi plan de momento y tras una larga charla me la lleve a una habitación del hotel.
Al amanecer el señor de los infiernos me despertó y una vez más me ofreció un trato:
Entrégamela ahora y serás libre.
Nunca me fié de quienes mentían por norma , examine con detenimiento mi postura y descubrí que ante todo el señor y dueño de mi corazón era solamente yo , desafié al señor de los infiernos , desafié mi forma humana para convertirme en llama , para regresar a los infiernos convirtiéndome en el fuego que le da sabor al ultra mundo pues
Mi alma envenenada ya estaba sentenciada y no hay fuego en el infierno que destine a una infeliz a perder el cielo, a perder lo que lleva dentro.

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