lunes, 26 de noviembre de 2007

HAY QUE SABER NAVEGAR. Escrito por: Josem Zeas

HAY QUE SABER NAVEGAR, no por océanos hermosos y por mares primorosos de calma chicha y oleajes espumosos, no, soy un Capitán Pirata esas aguas las conozco y:
- son de Capitanes Ingleses, perros educados y galanes, pedantes que nos desprecian y a los que percha damos en cuanto los tropezamos.
- son de Caballeros Españoles, cerdos engreídos ilustres, que por ser ellos quién son piensan que sin su linaje los demás no somos nadie.
- son de Comerciantes Holandeses, ratas de mala calaña, usureros que por comerciar comercian hasta con el sudor y la sangre.
- son de Filibusteros Franceses, engreídos de los que ni nos preocupamos pues por no saber apenas saben remar.

HAY QUE SABER NAVEGAR y disfrutar de otros mares, acercarnos a sus costas, desafiar a los perros a los pies de Maracaibo: ‘Ja, ja, ja ¿no sabéis navegar? Venid aquí so bastardos, jugad conmigo en las rocas, ellas mismas os tragarán y escupirán vuestras entrañas’.

HAY QUE SABER NAVEGAR cruzando el Cabo de Hornos con los caballeretes detrás, persiguen bandera negra de tibias y calavera, el tifón peina sus miedos y alegra mi corazón: ‘adrizar, adrizar…¿no sois Marinos?’, ‘por el rabo de Santán que morirán: ¡no son Piratas!’.

HAY QUE SABER NAVEGAR y abordar algún Bajel, limpiarlo de ratas sucias y vaciar de las sentinas sus diamantes y buen vino con el que brindar riendo las miserias del usurero.

HAY QUE SABER NAVEGAR por las aguas de Calais, franchutes plegando velas por un tornado ‘suave’ y a remo que nos persiguen marineritos elegantes, demos trapo: foque y trinquete nos bastan para dejarlos tirados.

HAY QUE SABER NAVEGAR, cansados ya de aventuras, hasta arribar y reposar en la lejana Isla de Cook, donde el sol y las morenas curan todas las heridas (las del alma aún mejor)…y solo cobran placer: son Princesas en su piel.

Nos es difícil, si lo quieres, comprender lo que sucede a los Capitanes Piratas que disfrutan de la vida no tanto en estos días como en los que se avecinan:
- Vemos los mares tan claros, en los días claros, ¡claro!.
- Vemos brillos en los ojos de las Princesas raptadas, pues amamos ese amor.
- Vemos labios tan hermosos al asaltar una boca la borda de la pasión.

Pero entre tantas travesías y felices aventuras las mejores son, sin duda, las que el Capitán Pirata navega entre las tinieblas, entre tormentas y guerras, en tenebrosas batallas y primorosas galernas, miedos que a otros les rinden nuestra risa desternilla y con gritos y ecos sordos descubrimos y tocamos, abordamos y cruzamos el horizonte allá al fondo:
- Eohhhhhh gritamos a la bruma….eoHHHHHH nos devuelve y abordamos el mercante y su fortuna.
- Oehhhhhh, voceamos más grave….oeHHHHHH y entramos en Bahía entre farallones y risotadas al peligro.
- Iiiiiii, pitamos tan finos….iIIIIII buscando el retorno de un corazón hermoso al que timonear travesía.

Y tras descubrir cualquier Puerto, rico o pobre, bello o feo, tanto da ¡la aventura es la aventura!; feliz, dichoso y nervioso preparo yo mis tesoros, esos que ni Ingleses a sus bellos Palacios, ni Españoles a sus altos Castillos, ni Holandeses a sus ricas Tiendas, ni Franceses a sus modas y banquetes conseguirán jamás arrastrar. Mis tesoros ¡sapos de agua dulce!, siempre conmigo, protegiendo mi suerte para vuestra mala suerte: mi parche ¡que nunca falte!; mi garfio ¡ponle cuidado!; mi pata-palo ¡que gran sustento!; mis aretes ¡para regalar Princesas!….y siempre, siempre por delante, mohoso y herrumbroso, mi acero ¡dando mandobles!.

Y a la proa del Bergantín, aferrado a cabo viejo y amurado a pleno viento, blasfemando por las negras barbas del viejo Barbanegra y por el ojo en la panza de la ballena del tuerto Capitán Drake bramo: ‘AL ABORDAJE hijos de mala madre…’
- AGGG, hundimos esa fragata…
- AGGG, quemamos toda goleta ….
- AGGG, destrozamos las murallas….
- AGGG, secamos las tres cantinas…

Corrimos calles y plazas, reventamos cada puerta y les quemamos las casas a guardianes ilusos que nos querían expulsar. Nos fuimos de borrachera con la gente del lugar y, encalmados y saciados, ya al final abarloamos a Taberna tan oscura que al acabar sus reservas bebimos lágrimas negras, esas lágrimas de amor que emborrachan más que el Ron y que por resaca dejan tan feliz el corazón.

Esa noche, agotados, nos derrota y secuestra el candor de unas Princesas, pero ¡qué pasó!, ¿fieros piratas vencidos, domeñados y humillados?: Si, en tierra adentro indefensos buscamos entre unas sábanas la única rendición.
JAAAAA!!! pero a la mañana siguiente, colmados ya los amores, los Capitanes Piratas protegidos por las olas devolvimos el favor: raptamos a las Princesas, no a las de velo y de tul, si no a las de Tierra y Fuego, esas que tras el primer beso vuelan por los siete Mares y navegan por los Cielos…que sobre todo para eso HAY QUE SABER NAVEGAR.

No hay comentarios: